Bienvenidos a este Viaje

 

Cuando nos enteramos que seremos padres, independientemente de los relatos individuales, se despierta en nosotros una fuente de energía que nos permite activar ciertas dimensiones de nuestro Ser que habíamos olvidado u abandonado para poder sobrevivir a nuestras circunstancias. La cual nos permite sumergirnos en un estado de consciencia ampliada que podemos elegir transitar o no, configurándose un llamado a la vida: la de nuestros hijos y la nuestra.

Y es que el transformarnos en padres se traduce en una fuerza muchas veces arrasadora, que puede embestirnos como un torbellino de cambios orquestados desde lo más profundo a lo superficial, por lo que según el momento vital que estemos atravesando podremos sentirnos más o menos seguros de arrojarnos al vacío de la consciencia con todas las renuncias que ello involucra.

Desde la Crianza Consciente

Una vez que hemos tomado la decisión de vivir de manera consciente nuestra maternidad y paternidad, y nos permitimos abrazar las ondas del cambio y convertir esta espiral en una aliada -por mucho que van a haber momentos en que la tensión nos duela- es que desaparecen las rutas mapeadas de la crianza (las recetas y métodos) y comenzamos a transitar un camino hacia adentro para acompañar el crecimiento de nuestros hijos, al mismo tiempo que vamos retomando las memorias olvidadas de nuestro ser para nacer juntos.

Y es que la maternidad y paternidad no es un llamado a cumplir un rol determinado o una función, sino que es una invitación a sanar y desarrollarnos, convirtiéndonos en la mejor versión de nosotros mismos para compartir la vida con un ser que eligió nacer en nuestro seno, acompañándolo desde la luz y la consciencia para despertar a su Ser Auténtico.

Desde esta vereda es que comenzamos este viaje, un camino que se traduce en infinitas sendas dónde lo fundamental no es cumplir con las expectativas sociales de la crianza ni hacernos parte de una bandera de lucha. Sino que este espacio se trata de un llamado a integrar la complejidad del ser, reconociendo que lo principal por lo que debemos trabajar en los caminos de la crianza, y la vida misma, es el amor incondicional.

A partir de ahí como padres comenzamos a sanar, a liberarnos de las expectativas para mirarnos por primera vez como seres auténticos, a retomar a aquella versión de nosotros mismos que abandonamos por no ser suficientemente apropiado para los planes que el sistema social y familiar había trazado en mí, a reconectar con nuestras memorias multidimensionales volviendo a Ser en concordancia con nuestra esencia, reconociendo y honrando a nuestros hijos como los maestros que son.

Todo gracias al llamado a renacer juntos, eligiendo transitar los caminos de la crianza consciente.

 

María Lucía Lecaros Easton
Periodista, Licenciada en Comunicación Social
Postítulo en Género y Desarrollo
Asesora Experta en Acompañamiento a la
Maternidad Consciente y Crianza Respetuosa
Asesora de Lactancia EDULACTA
Doula y Terapeuta Holística